Cómo construir tu historia

La primera recomendación sería seguir la estructura de la narración.

La estructura de la historia contiene unos elementos que hacen que funcione: un comienzo o presentación en el que aparecen los personajes, un conflicto o nudo, y un desenlace que normalmente produce un cambio o transformación.

Es necesario que la historia contenga al menos un héroe o personaje con quien la audiencia se pueda identificar o que al menos les pueda interesar, para que la historia resulte relevante.

Además, necesitas un conflicto, pues es lo que produce atención y deseo de continuar escuchando. La felicidad en las historias no interesa. De hecho, el “y vivieron felices para siempre” en los cuentos indica que se termina la historia.

Puede tratarse de un conflicto entre personajes, un conflicto interno de los personajes, o un conflicto entre los personajes y una fuerza impersonal.

Y además, para que exista una historia, algo tiene que moverse y cambiar. Se pasa de una situación A a otra situación B. (Por ejemplo, el personaje se dirige a estudiar derecho como su padre y su abuelo y al final decide ser bailarín de ballet clásico).

El cambio puede ser un hecho físico, una decisión, un cambio en la persona, o un cambio en la percepción de la situación por parte del lector. La historia consiste en narrar cómo se pasa de la situación A a la situación B.

También es fundamental que la historia sea relevante para el público.

¿Cómo conseguir un conflicto interesante?

El conflicto genera un interrogante en el receptor. Las preguntas fuertes y significativas para tu público llevan a un mayor vínculo. Y una pregunta débil les hará desconectar.

El conflicto tiene que ver con las dificultades que encuentran los personajes. ¿Qué quieren desesperadamente? ¿Contra qué o por qué luchan? ¿Qué injusticia combaten? ¿Ante qué paradoja o contradicción se encuentran? ¿Qué debilidad personal tienen que superar?

La historia conectará más si esa pregunta o conflicto tiene que ver con las necesidades y los valores de tu público.

Otras pautas para construir una buena historia

Aporta tu punto de vista diferente, tu propio estilo, sin olvidarte de mostrar la parte humana de la historia, que la hará más cercana y real. La honestidad y la autenticidad son una prioridad hoy. Ser sinceros significa mucho y genera confianza.

Frecuentemente la historia presenta un tema, algo que trata de decirnos que puede ser útil en nuestra vida. A menudo el protagonista aprende o crece a lo largo de la historia a medida que lucha por resolver su problema. Lo que el personaje aprende puede ser el tema de la historia. Pero cuidado con sermonear, es mejor que el tema se extraiga solo. A menudo no necesitamos concluir cual es la moraleja.

Recuerda que no tienes que escribir con un lenguaje sofisticado para escribir bien. Usa el lenguaje que suene bien para tu historia. Eso sí, busca siempre la mejor palabra, la más próxima a lo que quieres transmitir, la que suene mejor y cree una imagen más clara de lo que estás describiendo. Muéstralo, no lo cuentes. Y si algo no aporta valor, elimínalo.

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Y dos enlaces de charlas TED en vídeo que merecen la pena: